Thomás Hobbes, popularizó una frase escrita por Plauto que decía: "Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit" (Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro)
Si el hombre al desconocer al otro se convierte en lobo, acaso no sería mejor conocer al otro, al que está compartiendo el camino, en el mismo tiempo?
Sin embargo de esto surgiría una pregunta bien sencilla. ¿Cómo podemos conocer al otro si no nos conocemos a nosotros mismos?
Ya en el siglo V a.C., Sócrates decía, "Conócete a ti mismo", y con estas simples palabras dejó la luz encendida para que los hombres pudieran comenzar el viaje hacia el interior. Si conozco quién soy, no perderé el tiempo en dominar a otro ser humano, ni controlar nada. La lucha por la supremacía y el poder cesaría.
Vale decir, si no me quiero convertir en un lobo más de los que andan caminando por la tierra, devorando a otros, debería comenzar por mi propio interior, puesto que el otro es igual a mí, y yo soy igual al otro, y al conocer a los demás se podría promover una sociedad donde no nos tengamos que comer unos a otros, sino convivir en paz y armonía con todo y con todos.
Después de todo, ¡nacimos hombres y no lobos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario