viernes, 28 de septiembre de 2018

Resiliencia

Resiliencia

La Resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarse e inclusive ser transformado por ellas.
Todas las personas tienen esta capacidad, sin embargo para poder ponerla en práctica, necesitamos convertirla en un hábito ya que la vida nos enfrenta continuamente con desafíos. De nosotros depende recuperarnos. 
Algunos hábitos a tener en cuenta para ser resiliente o emocionalmente fuerte:
1- Mira las dificultades de la vida como oportunidades que se te dan para mejorar.
2- Acepta los imprevistos y los fracasos. Los imprevistos nos mantienen alerta y los fracasos contienen la semilla de un gran aprendizaje. Aprovéchalos.
3- Adáptate al cambio. Todo fluye. Nada es permanente. Si nos disponemos a aceptar los cambios constantes que se están produciendo a una velocidad tan vertiginosa, podremos crecer con el cambio.
4- Busca tu estabilidad emocional. Nada mejor que comenzar el día con una meditación, agradeciendo por la vida, sabiendo que nuestro estado emocional es contagioso y si yo estoy en paz, los demás serán un reflejo de mi estado. 
5- Haz ejercicio físico. Los beneficios no son solamente para tu propio cuerpo, sino que también contribuyes a tu salud mental. Mente sana en cuerpo sano.
6- Cuando tengas un desafío, concéntrate en las posibles soluciones y no en el problema. Al hacer este cambio de enfoque todo se ve diferente.
7- Vive en el presente. Vale decir que estés haciendo lo que estés haciendo, enfócate. Si estás trabajando, trabaja. Si estás cocinando, cocina. Tu mente debe estar contigo en toda actividad. Si Haces algo pero piensas en otra cosa, no estás en tu presente.
8- Sé persistente. Si haz decidido hacer algo, quizás no te salga las primeras veces, sin embargo no abandones. Al final está la recompensa.
9- Sé positivo realista. Esto quiere decir que puede que las cosas no vayan tan bien, pero que tu puedes con tu actitud, darle una vuelta de tuercas a la situación. Ver algo desafortunado, desde otra óptica te puede servir de mucho a la hora de tomar decisiones.
10- Aprende a soltar. Cuando nos damos cuenta de que algo ya no tiene caso, que  las cosas no son como pensábamos, y entendemos que soltar también es parte de crecer, estamos dejando espacio para que cosas mejores sucedan.
"Al final, todo saldrá bien, y si no está bien, aún no es el final"

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Los 10 mandamientos para ser feliz

Los 10 Mandamientos para ser feliz

1er. Mandamiento: Escucha la sabiduría de tu cuerpo
Todos sentimos las señales de comodidad o incomodidad que nuestro cuerpo nos envía.  Cuando estés tomando una decisión con respecto a algo, presta atención a cómo te sientes. Si tu cuerpo te envía una señal de sufrimiento físico o emocional atiende, es un aviso de que algo no está bien,  pero si te sientes cómodo y entusiasmado, continúa.
2do. Mandamiento: Vive en el presente
Hoy es el único momento que tienes.Atiende a lo que sea que estés haciendo aquí y ahora. Capitaliza todo lo que te suceda hoy sacando un aprendizaje. Lo bueno tiene una enseñanza y lo malo tiene en sí mismo la semilla de algo bueno que necesitas aprender.
3er. Mandamiento: Cada día disponte de un tiempo para estar en silencio.
Apaga todo, desconéctate del mundo y pasa momentos contigo mismo. El silencio es la mejor forma de apagar ese diálogo interno que no nos permite muchas veces ver con claridad. Entrarás en contacto con tu maestro interior. Presta atención a lo que sientes. Respira conscientemente. 
4to. Mandamiento: No busques la aprobación de los demás.
Tu sabes lo que vales, partiendo de que eres único e irrepetible estarás en posición de no tener que prestar atención a las cosas que los demás digan o piensen sobre ti. Al hacerlo, sabrás lo que es la libertad.
5to. Mandamiento: No luches contra tí mismo.
Si te enojas o rechazas algo o alguien lo único que haces es oponer resistencia a aceptar que eso, es parte de ti, y cuando lo aceptes, estarás sanando tu alma. Todos tenemos dentro nuestro el bien y el mal. Acéptalo. Tienes el poder de elegir.
6to. Mandamiento: Cómo es afuera es adentro.
Todo lo que vemos afuera, ya sean personas, situaciones o cosas, no son más que proyecciones de nuestro mundo interno. Lo que más rechazas es justo sobre lo que tienes que trabajar para mejorar como persona. Si ves en cada cosa, situación o persona como una fuente de enseñanza sobre ti mismo, habrás comenzado el camino hacia el autoconocimiento.
7mo. Mandamiento: Deja de juzgar.
Las cosas simplemente son. Si no estás juzgando, te sentirás más ligero. Nadie es capaz de juzgar la vida u obrar de los otros si antes no se puede poner en sus zapatos. Comprender que el otro también está haciendo lo que puede con lo que tiene es algo muy bueno para tu crecimiento espiritual. 
8vo. Mandamiento: Cuida tu cuerpo.
Tu cuerpo es el hogar donde habita tu alma. Cuidarlo es fundamental porque con él estarás hasta el fin de tus días. Controla lo que comes, controla tus pensamientos. No lo contamines. Cada día agradece que tienes este maravilloso cuerpo para ir y hacer cosas tan grandes como tu quieras.
9no. Mandamiento: Sustituye el miedo por el amor.
El miedo no es otra cosa que lo contrario al amor. Todos tenemos miedos, miedos que nos protegen o miedos que nos impulsan. Si sabes quien eres realmente, te darás cuenta que eres amor y de esta manera puedes afrontar cualquier situación que te provoque miedo. Tu fuerza interior es inmune a él.
10mo. Mandamiento: Comprende que somos parte de algo mucho más grande.
Hay una inteligencia superior que gobierna todas las cosas. Es una organización invisible de toda la energía y materia, y tu eres una parte de esto. Por lo tanto debes controlar tus pensamientos. Eres una partícula perfecta de una inteligencia superior.

Si ponemos en práctica estos mandamientos, veremos como cada día podremos decir que hoy estoy mejor y ayer y mañana estaré mejor que hoy. 
La felicidad nos las da el progreso contínuo en nuestras vidas, cada día mejor.

domingo, 9 de septiembre de 2018

Supermercado: Trampa mortal

El primer supermercado del mundo se fundó el 16 de setiembre de 1916, en la ciudad de Clarksville, Estados Unidos de América, por Clarence Saunders. Su finalidad era simplemente reducir el número de empleados que debían atender en una tienda, así los clientes se servirían por si mismos los productos y solamente el comerciante les cobraría y repondría eventualmente las mercaderías. ahorrando así mucho tiempo y personal.
Hoy día uno va al supermercado con una lista de compras y sale de él con diez veces más de las cosas que necesitaba comprar. Y es que este es el fin de un supermercado. Hacernos comprar aunque no lo necesitemos. Las ofertas, las promociones, la variedad. Nos hipnotizan con colores, imágenes, mensajes de todo tipo que  atacan nuestros sentidos y que hacen que terminemos pensando que "eso" nos hace falta. Hasta nos ponen una música agradable en la mayoría de los supermercados, porque saben que la música induce a la compra. La industria alimenticia ha cambiado tanto en los últimos años que prácticamente es muy difícil encontrar productos no procesados. 
Y cuando ya tienes en tu carrito mucho más de lo que pensabas, finalmente llegas a la caja, lugar donde encuentras todas esas tentaciones de último momento antes de pagar y salir. 
Ir a un supermercado pude ser una experiencia agotadora. Cuando te vuelves consciente y te das cuenta de que nada de lo que te están ofreciendo es para mejorar tu calidad de vida, sino para  convertirte solamente  en un número más en la estadística,  es el momento en el que te planteas dejar esta actividad que  lejos de ser placentera es extenuante y perjudicial en todos los sentidos. 
Una de las cosas que podemos hacer es dejar de ir. Libre albedrío. Pero si no quieres, si sientes que no puedes, te puedes entrenar en ir solamente con una lista y no comprar nada más que no esté en esa lista. La sensación de dominio sobre uno mismo y el auto-control es fantástica. Vencer la inercia que todos tenemos impuesta como rebaño es un gran logro que hay que aplaudir. 
Otra cosa que puedes hacer por tu bien y el de tu familia es el comprar  productos lo menos procesados posibles. Piensa, si tu abuela no lo comería ¿porqué tu si?
También no utilizar tarjetas de crédito te ayudará mucho a liberarte de esta práctica perjudicial. Si no tienes efectivo no compres.
Si sientes una gran tentación por comprar eso que viste y que tanto te gusta, espera unos minutos. Detente y pasa de ello. Si al otro día sigues sintiendo el impulso de comprarlo, hazlo. Pero verás que la mayoría de las veces esto no sucede, la tentación se enfría. 
Como dijo mi hija: "El supermercado nos consume a nosotros y no nosotros al supermercado"
Ejerzamos nuestra capacidad de elección en favor de no caer en estas trampas mortales

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Despistada

Hace algunos años, tuve la oportunidad de viajar a la ciudad de San Juan, República Argentina. Fui a participar de una exposición de artesanías. Eramos cuatro en total. Buscamos una casa para alquilar algunas habitaciones y encontramos la casa del Sr. Morales, quien nos alquiló dos habitaciones dentro de su casa. La misma  estaba cerca del predio de la feria. Era muy confortable, y la verdad es que pasamos muy lindos momentos allí. 
Yo había dejado a mis dos hijos pequeños, mi hija tenía ocho años y mi bebé tenía solo 9 meses de edad, en Paraguay por lo cual quería hablar por teléfono para saber como estaban todos. En esa época, estaban muy de moda los teléfonos a tarjeta. Y frente a la casa del Sr. Morales, había casualmente un teléfono público. Le pregunté dónde podía conseguir la tarjeta para realizar una llamada internacional y me dijo: " Anda hasta la esquina, sobre esta misma vereda, allí hay un kiosco, ellos venden."
Bueno, le dije, busqué mi plata y me fui hacia  el kiosko.
Me acuerdo tan bien. Era un precioso día otoñal y había un sol espectacular. Yo tenía puestas unas calzas estampadas que había comprado en otro viaje, una remera y el cabello que por aquél entonces lo tenía muy largo y lo llevaba suelto. 
Debo admitir que por ese entonces era tremendamente engreída. Entonces imaginen, voy caminando con el pelo al viento, sintiéndome una diosa y llego a donde yo creía que era el kiosco. Veo que en la murallita había sentado un señor fumando. El señor me miró y pareció que me iba a decir algo pero yo levanté la nariz y lo ignoré. y entré.  A medida que me iba acercando a la casa, vi que la puerta que estaba abierta daba a  una cocina donde se estaba cocinando algo en unas ollas. Parpadee varias veces porque no entendía que pasaba. Así que empecé a tragar saliva y dándome vuelta lentamente le pregunto al señor que estaba sentado si acaso ese no era el kiosco. Me miró muy mal y me dijo: "Al lado"
Creía que me iba a morir de la vergüenza, quedé roja como un tomate. Traté de disculparme como pude y salí de SU CASA.
Lo que se rieron de mi en ese viaje no tiene nombre. Y hasta ahora cada vez que me acuerdo de esa historia,  entre medio de las risas me embarga una gran vergüenza por haber sido tan despistada!

martes, 4 de septiembre de 2018

La queja

Según el diccionario de la RAE, la queja es: 1. Expresión de dolor , pena o sentimiento . 2. Resentimiento , desazón . 3. Acción de quejarse . 4. Acusación ante juez o tribunal competente.
Mediante ella, expresamos molestia, disgusto o inconformidad. La podemos comunicar de forma oral o escrita.
¿Es buena o mala la queja? No es que sea buena o mala, sino que sea útil o inútil. Podemos quejarnos de una manera útil, que es la que nos permite exteriorizar emociones y pensamientos para llevarlos luego a la acción, siendo esto altamente positivo,  o de una manera inútil que es la que nos inmoviliza puesto que ella nos genera un sentimiento de impotencia porque pensamos que no podemos hacer nada al respecto. Esta última es la más común. Llega un momento en el que sin darnos cuenta lo único que hacemos es quejarnos porque ya hemos adquirido ese mal hábito. 
En muchos países como en el nuestro, la queja parece haberse convertido en un deporte nacional. Se juntan dos o más personas y en menos de lo que canta un gallo comienzan las quejas. Es tan fuerte esta manera de comunicarnos que en muchas ocasiones si no tenemos de que quejarnos, hablamos sobre las quejas de alguien más,  algo para poder estar en sintonía con las personas con las que estamos. Hemos aprendido que una de las maneras de relacionarnos con el mundo es a través de las quejas y estas nunca vienen solas, se auto generan de una manera asombrosa en una conversación. Se convierte  en una competencia para ver quién es el que tiene la mayor queja. 
Afortunadamente están las personas que son conscientes de lo que las quejas representan y por eso nunca las escuchamos quejarse y si están en un grupo donde comience ese  tipo de comunicación,   se retiran simplemente ya que eso no va con ellos. No es el caso de los que no se quejan exteriormente pero si lo hacen de manera interna, teniendo consecuencias devastadoras para su salud siendo esto un tema aparte.
Pero ¿porque nos quejamos? Pienso que  en realidad nos quejamos porque en el fondo no queremos asumir la responsabilidad de cambiar las cosas que nos molestan, tan simple como eso.  Si me quejo, ya está, piensa la mayoría, total, ya me quejé, me descargué,  ahora estoy bien y a lo que sigue. Y no es así. Esta es la queja que no me lleva a ningún lugar, que nos hace sentir mal, nos dificulta relacionarnos con personas de acción, con personas que enfrentan los desafíos que les ponga la vida sin importar lo grande que parezca. Hacen uso de la queja útil porque en cuanto identifican un problema, se ponen en marcha para hacer algo al respecto.
Yo me quejaba mucho, hasta que entendí esto. Ahora me limito a realizar algunos cambios en mis costumbres. Como primera medida, la auto observación es fundamental ya que una vez que nos hacemos conscientes de que incurrimos en este tipo de práctica, automáticamente la podemos detener.
Si algo me molesta, me puedo quejar, solo que lo mejor es pasar a continuación a la acción. Por ejemplo no me gusta como se ve mi calle, entonces empiezo a trabajar para cambiar lo que no me parece, para mejorar algo.
Si veo algo que me pueda provocar una queja también puedo dejar de ver solo la parte negativa, buscando algo bueno en la situación. Seguro algo bueno sale de ello. 
Otras cosas que puedo hacer en mi auto observación es prestar atención a los mensajes que mi cuerpo me da, por ejemplo si me pone tenso, nervioso, me irrita. ¿Qué tipo de emociones me provoca  cuando me quejo? ¿Siento paz o siento estrés?Es un buen indicador de que algo no está como debería estar y que hay algo que tengo que hacer.
Para concluir, la salida de la queja es actuar. Todo lo que hemos aprendido lo podemos desaprender para comenzar hábitos  más adecuados. 
Les propongo un simple ejercicio para ver que tan afectados están por las quejas.
Durante un día prestar especial atención a cuando nos quejamos. Van a ver que cuando empezamos a observar, cada vez nos volveremos más conscientes y  podemos ya empezar a unir la queja con la acción.
Se pueden divertir en el proceso porque muchas veces no nos damos cuenta de cuanto nos quejamos.





Una sociedad instalada en la queja, NO AVANZA

lunes, 3 de septiembre de 2018

El desafío

Hoy, 3 de setiembre de 2018, me reencuentro en este espacio tan especial al que tenía abandonado y olvidado en un rincón. He vivido muchas experiencias en los últimos años, me he encontrado con situaciones inolvidables por su bello recuerdo y situaciones  también inolvidables pero por el sabor amargo que provoca su recuerdo; sin embargo todas ellas muy valiosas para mi crecimiento personal. 
En este tiempo puedo decir que he estado acumulando conocimiento con respecto a mi vida y por ende a la vida en general. No hay nada mejor que la experiencia.
Se ha convertido para mí en una pasión el entendimiento del ser humano, el entendimiento de nuestra sociedad, de nuestro mundo, de cada alma que está viviendo, sintiendo, expresando lo que puede, lo que ha aprendido, lo que ha asimilado e integrado. 
Antes entendía que la vida nos ponía problemas, como piedras en el camino. Eso fue lo que me enseñaron. Ahora sé que los problemas no son tales, que son desafíos que se nos presenta para ver que hacemos con ellos, que decidimos extraer de eso que sucede, que aprendemos. 
En realidad para mí, los desafíos representan un enorme abanico de posibilidades de entre las cuales elegiremos la que nos capacite más o la que nos fortalezca más de acuerdo al entendimiento que tengamos de lo que nos está pasando. Cada uno de ellos lleva consigo la semilla de la promesa de que cualquiera que sea lo que decidamos hacer al respecto saldremos beneficiados al conocer un aspecto más de nuestra propia humanidad.
Kahil Gibrán decía: 
"En esos inviernos que soporta el corazón, hay una primavera a punto de despertar. Detrás de la noche más oscura siempre hay la promesa de un espléndido amanecer"
¿Cómo no esperar con ansia el próximo desafío?