Estaba meditando esta mañana sobre la relatividad del tiempo, e imaginé cómo sería si Dios me dijera: "Bueno...te regalo un día completo para que seas lo que tu quieras ser, que vivas como quieras, que escojas lo qué más te apetezca, con una única condición..que olvidarás el ser divino que eres mientras estés viviendo esa experiencia terrenal. Al finalizar tu día, nos volveremos a ver y me cuentas"
Pensé..es solo un día, pasa rápido, qué tan difícil puede ser? Así que acepté. Sin embargo, Dios no me dijo que en esta experiencia terrenal había dolor, que había enfermedad, que habrían decepciones y lágrimas, así como también alegría, risas, belleza y una inagotable fuente de dicha; y lo que en ese lugar sin tiempo de dónde todos venimos, un día podía durar 80 años o más aquí. Sentí que algo luchaba por surgir y esa era la capacidad de poder escoger lo que yo quisiera hacer en esta vida. Entonces comprendí que lo mejor de esta existencia ha sido saber que en el fondo todos somos lo que elegimos y lo hacemos con un único propósito: Servir a otros. Al ser conciente de ésto, me sentí espectacular y estoy ansiosa por poder contarle a Dios todo lo que aprendí, todo lo que he visto, todo lo que he vivído.
Aún me quedan unas horas, haré que ellas valgan cada segundo.
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